lunes, 16 de septiembre de 2019

Reseña: Elantris. Brandon Sanderson.

Elantris (Elantris, #1)Título: Elantris
Título original: Elantris
Autor(a): Brandon Sanderson
Año: 2005
Género: Fantasía. Aventura.

Puntuación: 5/5



SINOPSIS

La ciudad de Elantris, poderosa y bella capital de Arelon, había sido llamada la «ciudad de los dioses». Antaño famosa sede de inmortales, lugar repleto de poderosa magia, Elantris ha caído en desgracia. Ahora sólo acoge a los nuevos «muertos en vida», postrados en una insufrible «no-vida» tras una misteriosa y terrible transformación.
Un matrimonio de estado destinado a unir los dos reinos de Arelon y Teod se frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre inesperadamente la Transformación y se convierte en un «muerto en vida» obligado a refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa Sarene de Teod, creyéndole muerto, se ve obligada a incorporarse a la vida de Arelon y su nueva capital, Kae. Mientras, el embajador y alto sacerdote de otro reino vecino, Fjordell, va a usar su habilidad política para intentar dominar los reinos de Arelod y Teod con el propósito de somerterlos a su emperador y su dios.



RESEÑA

Después de introducirme en el Cosmere de Brandon Sanderson y de disfrutar como una niña con Nacidos de la Bruma y Archivo de las Tormentas, sentí la necesidad de leer todo lo demás que había escrito. Y decidí hacerlo por el principio, con Elantris, la novela en la que Sanderson se dio a conocer al mundo al cambiar las leyes que la literatura fantástica seguía hasta entonces.

En el mundo de Sel, el reino de Arelon era el más fructífero gracias a su capital Elantris, cuna de la magia y hogar de los elantrinos, que eran considerados dioses. La Shaod (o transformación) no hacía distinción entre sexo, edad o nivel social: cualquiera podía ser alcanzado y convertido en elantrino. Los elantrinos tenían el cabello blanco y la piel brillante; y gracias al poder de los Aones, eran capaces de convertir cualquier cosa en alimento, transportarse a grandes distancias y curar las enfermedades más terribles, lo que les convertía en prácticamente inmortales.

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Pero todo eso terminó hace diez años. Tras el Reod (o terremoto) un gran abismo se abrió en el reino y la magia de Elantris desapareció. Los elantrinos se convirtieron en leprosos, perdieron sus poderes mágicos, su pelo se cayó y sus heridas dejaron de curarse, lo que les acabó sumiendo en un dolor interminable tras cualquier mínimo golpe y les llevó a la locura. De las cuatro ciudades que rodeaban Elantris, Kae se alzó como nueva capital de Arelon y decide aislar a los elantrinos en las ruinas de la otrora esplendorosa ciudad. Porque la Shaod sigue ocurriendo, pero lo que antes significaba una bendición, ahora es una temible maldición que implica el destierro y una muerte segura.

"La Shaod podía tomar a un mendigo, un artesano, un noble o un guerrero. Cuando llegaba, la vida de la persona afortunada terminaba y recomenzaba; descartada su antigua existencia mundana, se marchaba a Elantris. A Elantris, donde podía vivir bendita, gobernar con sabiduría y ser adorada por toda la eternidad. La eternidad terminó hace diez años."

Tras la caída de Elantris, el rey Iadon instaura un frágil sistema aristocrático mientras intenta sobrevivir a los intentos de conquista de la vecina Fjordell y decide aliarse con el único otro reino que resiste ante el avance de los sacerdotes derethi. Por eso, el príncipe heredero Raoden espera la llegada de su prometida, la princesa Sarene de Teod, con la esperanza de afianzar su alianza.

Raoden
La sorpresa es mayúscula cuando, apenas unos días antes de la boda, Raoden se levanta lleno de manchas negras, símbolo inequívoco de que la Shaod lo ha alcanzado. Raoden es entonces desterrado a Elantris y dado por muerto para todos los demás. Allí descubre que los habitantes de Elantris viven en la inmundicia, sintiendo hambre y dolor en todo momento pero sin morir, lo que les ha convertido en menos que animales.

Con la ayuda de Galladon, uno de los pocos dulas desterrados en Elantris, Raoden se convierte en Espíritu y lidera un grupo capaz de enfrentarse a las tres bandas de la ciudad. Con un optimismo que resulta irritante en su situación y una preocupación constante por los demás, Raoden investigará las causas que llevaron a la caída de Elantris y la manera de restaurar su poder. Pero el dolor constante y el olvido del funcionamiento de los Aones y de la magia AonDor harán su labor muy difícil.


"Recuerda, el pasado no tiene por qué ser también nuestro futuro."


Sarene
Sarene llega con la esperanza de casarse con el único hombre que no se ha asustado de su brillante inteligencia pero se encuentra con que su futuro marido "ha muerto" inesperadamente y ella se ha convertido en la nueva princesa de Arelon. Sola y en un reino extraño, Sarene se compromete a ayudar a Arelon a resistir a Fjordell incluso aunque esto signifique una rebelión contra Iadon, ya que su rendición complicaría mucho la situación en su propio reino.

Sagaz y atrevida, pero enclaustrada por un sistema que mantiene a las mujeres aparte y se empeña en hacerlas parecer tontas e inútiles, Sarene consigue con su intuición y sus habilidades diplomáticas ponerse a la altura de sus iguales masculinos. Ayudada por su tío Kiin y el grupo de rebeldes creado por el príncipe Raoden, Sarene intentará frustrar los planes de Hrathen, un alto sacerdote derethi con la misión de convertir a los arelianos a la religión derethi, mientras propone crear un sistema fuerte que dé estabilidad al reino y a sus habitantes.

Hrathen mientras tanto persigue la conversión de los habitantes de Kae intentando evitar el derramamiento de sangre, pero el Wyrn no le ha dado mucho tiempo. Tiene un límite de 3 meses para que el reino se convierta del Shu-Korath al Shu-Dereth o el Wyrn atacará con sus ejércitos. Con las maniobras del perturbado sacerdote Dilaf y las intrigas políticas de los nobles, Hrathen va manipulando al pueblo pero cada vez tendrá más dudas acerca de su fe, mientras surge el caos en Kae.

"La llamaban la ciudad de los dioses: un lugar de poder, esplendor y magia. Los visitantes dicen que las piedras mismas brillaban con una luz interior, y que la ciudad contenía maravillosos portentos arcanos. De noche, Elantris, resplandecía como un fuego plateado, visible incluso desde una gran distancia."

Sanderson vuelve a sorprenderme con su primera novela publicada, que para nada parece de principiante. Con un estilo menos pulido que en sus últimas obras, muestra una maestría increíble al crear un mundo complejo con un sistema de magia de lo más original basada en los Aones que cuenta con estrictas leyes respecto a su uso. Sanderson se centra en la política y la religión pero deja espacio al romance, algo poco habitual en sus novelas. Este romance surge de manera lenta y dulce, como debería ser, sin forzarlo ni apresurarlo como hacen muchos autores, y este detalle me ha encantado.

Pero de nuevo, la verdadera magia de esta obra magistral está en sus personajes, que son el sustento de las distintas tramas a lo largo de la novela y se alternan capítulo a capítulo para dar una visión más amplia de la historia. El propio Sanderson los define así: "un hombre contemplativo que se rodea de parias en su empeño por reconstruir la sociedad, una mujer que se niega a dejarse definir por los papeles que le impone la civilización y un sacerdote inmerso en una crisis de fe". Raoden no evoluciona demasiado a lo largo de la novela, al contrario de Sarene y Hrathen; pero los tres me han encantado porque se muestran frescos y reales, valientes aunque con miedos e inseguridades, honestos pero con habilidad para mentir cuando es necesario, en definitiva, vivos. También me ha gustado el papel de los seones, esferas luminosas de gran inteligencia que sirven de enlace a sus amos y son enormemente leales. Además el toque del lenguaje de Galladon y sus coletillas en dula me ha hecho reír en más de una ocasión, ¿kolo?

"La verdad no podrá ser derrotada nunca, Sarene. Aunque la gente la olvide temporalmente."

Imagen relacionadaComo siempre, Sanderson se toma su tiempo en introducirnos el nuevo mundo pero sin resultar lento ni atiborrar las páginas de descripciones lo que ha hecho que me enganche enseguida a la historia. Las motivaciones de los personajes y las decisiones que se ven obligados a tomar según transcurre la historia consigue que la trama fluya constantemente aunque no existan grandes escenas de acción. Sanderson nos va dejando señales y nos permite hacer conjeturas para de repente aparecer con un giro tremendo y sorprendernos nuevamente con una revelación asombrosa. En definitiva, 700 páginas que apenas se han notado de lo adicta que estaba al libro. Es un libro independiente y autoconclusivo aunque espero que Sanderson lo retome como saga.

En conclusión, una novela de fantasía épica centrada en el mundo alrededor de Elantris, una mágica ciudad que ha perdido su poder, donde la religión y la política tendrán un papel primordial para salvar al reino. Sanderson nunca defrauda. Muy recomendable.

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